Al plantar árboles y arbustos, volvemos a un medio ambiente más natural y menos artificial.

Las aves y otros animales silvestres son atraídos a dicha área. Los ciclos naturales de crecimiento, reproducción y descomposición de la  planta vuelven a estar presentes, tanto en la superficie como debajo de la tierra.

Se restablece la armonía natural con el ambiente urbano.

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